El universo es tan bello y cordial que si dices sincera y noblemente "quiero esto...", eso vendrá. Podemos mirar al cielo y decir y pedir la realización de nuestros más sublimes sueños y nos lo concederá. Lograremos todo cuanto más y más puro sea nuestro corazón. Iremos por la vida y sabremos qué significa cada cosa que estemos viviendo, qué parte de nosotros abandonada encontramos en cada ocasión.... Porque, en la vida, aspirante, sólo encontramos aquello que ya hemos superado o que todavía hemos de superar. La vida nos habla sin cesar.
De tal manera que la mejor manera de unirse es paradójicamente liberarse. La mejor manera de encontrarse es desaparecerse. La mejor manera de no rechazarte es paradójicamente aceptarme a mí misma. Así se pueden ver las paradojas que se dan en una relación que tiene como punto de partida la reflexión; yo me miro y me observo en un espejo, pero yo me miro y me observo en un espejo que sos vos. Aquellas cosas a las que yo me apego son esas inseguridades y vacíos interiores que tengo. La relación no es un instrumento para compensar carencias, sino es un instrumento de liberación.
Si yo te necesito a vos para llenar mis vacíos, pobre de ti y de mí, porque te voy a atrapar en la prisión de mi vacío. Si tú me necesitas solo para compensar tus vacíos en la relación, no me vas a dar más que tu carencia, no me vas a regalar lo mejor de vos mismo que es tu riqueza y todas aquellas cosas que ya has afirmado, aquello que traes para regalarle al mundo desde tu propio corazón.
Formar vínculos es muy importante, imprescindible para el ser humano; es muy importante poder vincularse con todo lo que forma parte de nuestro presente. Pero también es muy importante reconocer cuando algo ha cambiado; ó tal vez nosotros mismos hemos cambiado. Reconocer que todas las construcciones, las relaciones y hasta las circunstancias ya no son las mismas; que ya no son lo que creíamos que eran y que solo nos une un apego infecundo y desnutrido, que limita nuestra libertad.
El desprendimiento sano; conserva lo bueno de lo que ya "no es" para nosotros; no juzga, no critica, no reclama. Es el logro sobre nosotros mismos, nuestros temores, nuestros compromisos sociales, nuestro "deber ser"; es lo que nos constituye en seres confiables y solventes, seguros, para el mundo y lo mas importante: para nosotros mismos. Porque estando en esta etapa siempre sabremos que podemos despegar, recomenzar, construír y mantener auténtica relaciones sanas con nuestro entorno y los demás.
“Cuando decidas elevar tu vida a su más alto nivel, la fuerza de tu alma te guiará…” Robin S. sharma
Solo Rocio
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